Su práctica se articula en torno a la imagen como resto, huella o fragmento. Suele trabajar con imágenes y materiales encontrados —tanto analógicos como digitales— que interviene mediante procesos de recolección, montaje y manipulación, explorando las posibilidades del archivo como espacio de ficción, error o reescritura.
Le interesa especialmente la dimensión material de las imágenes, así como su circulación, desgaste y reactivación a través del tiempo. Emplea técnicas que van desde la edición impresa al diseño generativo, con producciones que van del formato libro a la instalación.
Sus trabajos se sitúan entre lo online y lo offline, lo residual y lo mutable, proponiendo narrativas fragmentadas que tensionan los límites entre tecnología y la memoria audiovisual. Ante todo le interesa investigar cómo ciertos materiales marginales como restos digitales, imágenes fallidas o documentos descartados pueden ser reactivados para cuestionar los modos en que se construye el archivo, la historia y la mirada. Parte de su trabajo consiste en poner en crisis los imaginarios heredados como el cinematográfico y así tratar de desmontar estructuras de representación moviéndose entre ciertas fisuras donde repensar lo visible, lo narrable y lo que permanece oculto en los márgenes de la imagen.
